La cultura de las plantas, sus propiedades y belleza han maravillado desde siempre al hombre.
Las especies traídas desde parajes remotos, por científicos y aventureros, acrecentaron el interés por construir reservorios vegetales.
Así, la necesidad de conservar, reproducir y admirar la flora, ha hecho de los jardines botánicos y sus invernaderos, los espacios idóneos para estos fines.
El primer Jardín Botánico europeo es creado en Padua en 1546. Desde entonces, la proliferación de estos recintos se manifiesta en interesantes complejos botánicos, como Botanischer Garten en München, Kew Garden en Londrés o Jardin des Plantes en París.
Si bien hay elementos comunes en muchos de los jardines botánicos -lagunas, sectores temáticos, invernaderos-, cada uno de ellos ha sabido potenciar sus singularidades, para mantener su vigencia.
La difusión y permanentes actividades desarrolladas en sus recintos, inyectan vitalidad a estos centenarios parques.
Fuentes:
"La Grande Histoire des Serres et des Jardins d'Hiver" / Bernard Marrey, Jean-Pierre Monnet.
"Jardin Botanique de Lyon" / Stéphane Crozat, Frédéric Pautz.
Invernaderos en el mundo:
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